En otras plantas.
Marginados de las redacciones.
Donde se hablaba de “ellos” y “nosotros”
Como los infografistas.
Vistos como gente que trabajaba “para” nosotros, no “con” nosotros.
Eso hizo que muchos departamentos de fotografía se aislaran.
Y se convirtieran en guettos.
Sin voz ni voto.
Ninguneados por los plumillas.
Vistos como fotógrafos de “bodas y bautizos”
No es extraño, por tanto, que el fotoperiodismo siga siendo una asignatura pendiente.
Lamentablemente.
Inexplicablemente.

